{"id":989,"date":"2018-05-14T22:48:26","date_gmt":"2018-05-14T22:48:26","guid":{"rendered":"http:\/\/mayodel68.org\/?post_type=project&amp;p=989"},"modified":"2018-05-14T22:48:26","modified_gmt":"2018-05-14T22:48:26","slug":"pensar-las-revoluciones-desde-el-presente","status":"publish","type":"project","link":"https:\/\/mayo68.puenteromano.net\/index.php\/project\/pensar-las-revoluciones-desde-el-presente\/","title":{"rendered":"Pensar las revoluciones desde el presente"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section bb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb3.0.47&#8243;][et_pb_row _builder_version=\u00bb3.2.2&#8243; background_color=\u00bb#000000&#8243;][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243;][et_pb_text _builder_version=\u00bb3.2.2&#8243; header_font=\u00bbHappy Monkey|700|||||||\u00bb header_text_color=\u00bb#ffffff\u00bb]<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\">Pensar las revoluciones desde el presente<\/h1>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb3.2.2&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb background_color=\u00bb#ededed\u00bb custom_padding=\u00bb20px|20px|20px|20px|true|true\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243;][et_pb_text _builder_version=\u00bb3.2.2&#8243; text_text_color=\u00bb#000000&#8243;]<\/p>\n<div id=\"attachment_994\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-994\" class=\"wp-image-994 size-medium\" src=\"https:\/\/mayo68.puenteromano.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Reunio\u0301nPoli\u0301ticaEnLaFa\u0301bricaPutilov-300x198.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/mayo68.puenteromano.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Reunio\u0301nPoli\u0301ticaEnLaFa\u0301bricaPutilov-300x198.jpg 300w, https:\/\/mayo68.puenteromano.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Reunio\u0301nPoli\u0301ticaEnLaFa\u0301bricaPutilov-480x317.jpg 480w, https:\/\/mayo68.puenteromano.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Reunio\u0301nPoli\u0301ticaEnLaFa\u0301bricaPutilov.jpg 587w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p id=\"caption-attachment-994\" class=\"wp-caption-text\">Asamblea en la fa\u0301brica Putilov (1917). Imagen de Albert R. Williams (1883-1962)<\/p><\/div>\n<h1>Pensar las revoluciones desde el presente<\/h1>\n<h3>Retazos de historia con memoria<\/h3>\n<h4>Juan Mainer Baqu\u00e9, profesor de Historia y miembro de Fedicaria<\/h4>\n<p>_____________________________________________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>____________________________________________<\/p>\n<p class=\"p1\"><em><span class=\"s1\">\u201cMarx dijo que las revoluciones son la locomotora de la historia mundial. <\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"p1\"><em><span class=\"s1\">Tal vez las cosas se presenten de otra manera. <\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"p1\"><em><span class=\"s1\">Puede ocurrir que las revoluciones <\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"p1\"><em><span class=\"s1\">sean el acto por el cual la humanidad, que viaja en el tren,<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\"><em> tira del freno de emergencia<\/em>\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Walter Benjamin, <i>Tesis sobre la filosof\u00eda de la Historia <\/i>(1940)<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\"><b>I. <\/b><\/span><span class=\"s2\">Inscrito en una d\u00e9cada cr\u00edtica (1965-1975), el 68 fue un movimiento revolucionario que no s\u00f3lo alcanz\u00f3 al conjunto de los pa\u00edses m\u00e1s industrializados del Planeta sino que acert\u00f3 a establecer referentes subversivos m\u00e1s all\u00e1 del primer mundo, afectando a Estados con sistemas sociales y reg\u00edmenes pol\u00edticos muy diferentes. Hubo muchos \u00abmayos\u00bb. Se trat\u00f3 de un fen\u00f3meno revolucionario transnacional y global, localizado en grandes metr\u00f3polis y protagonizado fundamentalmente, aunque no s\u00f3lo, por los j\u00f3venes v\u00e1stagos de unas (m\u00e1s o menos emergentes) clases medias surgidas tras a\u00f1os de crecimiento econ\u00f3mico capitalista \u2014en USA y Europa, la juventud del llamado <i>baby boom<\/i> que eclosion\u00f3 en el contexto de los a\u00f1os que, con notable cinismo, han venido siendo calificados por la bienpensante historiograf\u00eda occidentalista como los <i>treinta gloriosos<\/i> (1945-1975)\u2014. Acaso el movimiento de la Universidad de Berkeley (1964-65) contra la guerra del Vietnam o el movimiento <i>provo<\/i> en Amsterdam (1966) abrieron el camino, pero Berl\u00edn, Atenas, Mil\u00e1n, Madrid, Barcelona, Varsovia, Praga o El Cairo, fueron tempranos focos de agitaci\u00f3n estudiantil anteriores al mayo franc\u00e9s. Luego vinieron R\u00edo de Janeiro, M\u00e9jico D.F., Tokio&#8230; y, por supuesto, Par\u00eds. Con todo, la centralidad del movimiento del 68 parisino fue indiscutible, as\u00ed como su singularidad: la conjunci\u00f3n, incompleta y conflictiva, del movimiento estudiantil y de la huelga obrera, constituyeron la profunda novedad que distingui\u00f3 al 68 franc\u00e9s respecto de otros pa\u00edses.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Fueron las grandes mutaciones econ\u00f3micas, sociales y culturales que experimentaron principalmente las poblaciones de los pa\u00edses capitalistas desarrollados y del bloque socialista desde el final de la Segunda Guerra Mundial, las que contribuyeron a crear las condiciones de posibilidad que dieron p\u00e1bulo y sentido a la intensa pero ef\u00edmera oleada de movilizaci\u00f3n social que estall\u00f3 en los a\u00f1os finales de la d\u00e9cada de los sesenta por todo el Planeta. Y es que se trat\u00f3 de mutaciones tan profundas \u2014la \u00abmuerte\u00bb del campesinado, la urbanizaci\u00f3n acelerada, la expansi\u00f3n de la alfabetizaci\u00f3n y de los sistemas escolares, la generalizaci\u00f3n del consumo de masas, la quiebra de la cohesi\u00f3n de la clase obrera industrial y el deterioro de su conciencia de clase&#8230;\u2014, que algunos historiadores como el marxista brit\u00e1nico E. J. Hobsbawm, han llegado a afirmar que, de su mano y en poco lapso de tiempo, aproximadamente el 80% de la humanidad abandon\u00f3 definitivamente la \u00abEdad Media\u00bb para ingresar, eso s\u00ed sin \u00e9pica de ninguna especie, en los brazos de un <i>nuevo<\/i> proceso civilizatorio que, aunque ha venido recibiendo muchas denominaciones, podr\u00edamos convenir en nombrar totalcapitalismo globalizado. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Ahora sabemos que aquellos implacables procesos de destrucci\u00f3n \/ construcci\u00f3n \u2014que tan intensa y aceleradamente, por cierto, tambi\u00e9n padecimos en la abominable y narcotizada Espa\u00f1a franquista, someti\u00e9ndonos al supremo valor de la modernizaci\u00f3n y la planificaci\u00f3n del desarrollo\u2014, eran s\u00f3lo el aperitivo de un men\u00fa estrecho y largo, de un proyecto civilizador consagrado a instituir la centralidad del mercado y la racionalidad del <i>homo oeconomicus<\/i> para toda la humanidad. Ideado por influyentes personalidades pol\u00edticas y econ\u00f3micas \u2014entre otros, Hayeck, Friedman, von Mises, Popper, Rockefeller o los espa\u00f1oles Jos\u00e9 Castillejo y Salvador de Madariaga\u2014, la minuta, que tempranamente adquiri\u00f3 el marbete de <i>Neoliberalismo<\/i>, fue cocin\u00e1ndose a fuego lento en los fogones de hoteles muy suntuosos de Par\u00eds, Mont-P\u00e8lerin (Suiza) o Arnhem \u2014Hotel Bidelberg\u2014 (Holanda), desde, al menos, 1938. Y, aunque durante los a\u00f1os 70 y 80 hubo ocasi\u00f3n de degustar audaces c\u00f3cteles y entrantes para abrir boca de la mano de inspirados chefs como Pinochet, Reagan o Margaret Tatcher, los platos m\u00e1s sabrosos y elaborados no se sirvieron sino a partir de la d\u00e9cada de los a\u00f1os noventa, cuando se comprob\u00f3 que una buena porci\u00f3n de viejos y nuevos comensales, algunos de marcado acento eslavo, estaban predispuestos para su ingesta y feliz degluci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Pues bien, los revolucionarios de la d\u00e9cada prodigiosa tomaron buena nota de aquellas mutaciones y acertaron a diagnosticar que el bienestar, la prosperidad y la privatizaci\u00f3n de la existencia, lejos de ser un logro incontestable de sus mayores, estaban comenzando a fracturar y a descomponer de forma irreversible lo que la pobreza y la vida en com\u00fan hab\u00edan sido capaces de unir y solidificar en el pasado \u2014algo que se entend\u00eda muy bien en el marco del an\u00e1lisis de la Teor\u00eda Cr\u00edtica que los pensadores de la Escuela de Frankfurt y muy en particular Herbert Marcuse, ven\u00edan desarrollando desde los a\u00f1os veinte\u2014. Los j\u00f3venes del 68 optaron por la revoluci\u00f3n cuando las masas proletarias hab\u00edan empezado a abandonarla. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Con su abierta impugnaci\u00f3n de la autoridad, con su defensa de un comunitarismo libertario de viejo y nuevo cu\u00f1o, los actores del 68 se presentaron como principales debeladores del Estado capitalista y de sus instituciones tradicionales \u2014familia, iglesias, escuela, academia, partidos pol\u00edticos, sindicatos&#8230;\u2014, pero tambi\u00e9n del partido \u00fanico, en los reg\u00edmenes del Este de Europa. Mayo del 68 fue, como poco, un aldabonazo, una llamada de atenci\u00f3n, una toma conciencia ante lo que se estaba avecinando; entre nosotros y la juventud de aquellos a\u00f1os media, nada m\u00e1s y nada menos, que una derrota. Ser\u00eda injusto acusar a una generaci\u00f3n de los defectos y los errores de las generaciones que la sucedieron. Quiz\u00e1 en ello resida el porqu\u00e9 de que la herencia del 68 nos resulte tan extra\u00f1a y, en ocasiones, \u00abincomprensible\u00bb \u2014por desmesurada, impertinente e intempestiva\u2014, como atractiva, sugestiva y necesaria.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Pero hay m\u00e1s. Para quienes seguimos aspirando hoy a fundamentar pr\u00e1cticas sociales transformadoras, es imprescindible pensar hist\u00f3ricamente \u00ablos 68\u00bb entablando un di\u00e1logo cr\u00edtico con el pasado y liberando la perspectiva. Como afirma el historiador Enzo Traverso, reconocer y recuperar el hilo de continuidad que existe entre la victoria de los aliados, la resistencia contra los fascismos y los j\u00f3venes rebeldes de los 60 constituye un acto de justicia y un imperativo \u00e9tico y pol\u00edtico inapelables. Al igual que existe una corriente entre la victoria del socialismo en 1917 y las revoluciones del llamado Tercer Mundo, o entre discursos de la Comuna de 1871, del Foro Social Mundial o del 15M del siglo XXI. Vistas as\u00ed las cosas, la herencia del 68 cobra relevancia y sentido para nuestra brega actual: ayer como hoy, la invenci\u00f3n y expansi\u00f3n de organizaciones y grupos libres e igualitarios capaces de producir bienes y mensajes y de imaginarse como alternativa al actual orden de cosas, sigue siendo el mejor ant\u00eddoto, el m\u00e1s poderoso freno de emergencia, contra los desmanes del \u00abprogreso\u00bb. Hoy, la memoria de Mayo del 68 nos convoca e interpela a un desaf\u00edo como especie humana: ser capaces de identificar y potenciar los elementos de contrapoder \u2014elementos de autoactividad, de autoorganizaci\u00f3n\u2014 que nos permitan construir nuevas formas de institucionalidad, antiautoritarias, descentralizadas, despatriarcalizadas, desmercantilizadas, surgidas de las luchas, de los conflictos, del antagonismo y que est\u00e9n en condiciones de socavar la institucionalidad capitalista. No es poca cosa.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\"><b>II.<\/b><\/span><span class=\"s2\"> Espa\u00f1a, mayo de 2018. En el cincuenta aniversario de \u00abMayo de 1968\u00bb, la idea de la revoluci\u00f3n, de cambio radical, de transformaci\u00f3n social profunda, ni inquieta, ni entusiasma, ni siquiera preocupa o incomoda demasiado; lo cierto es que, m\u00e1s all\u00e1 de algunos reductos insustituibles pero tenazmente vigilados, el discurso revolucionario resulta tan extra\u00f1o como indiferente al campo de las distintas culturas pol\u00edticas actualmente existentes. Definitivamente, en la Espa\u00f1a post-15M, la revoluci\u00f3n no forma parte de la agenda pol\u00edtica; pero tampoco de la de los historiadores y cient\u00edficos sociales, siquiera sea como objeto de estudio, mucho menos, de la de los educadores. Y \u00bfqu\u00e9 decir de la Francia de Macron, sometida desde hace un a\u00f1o, al menos, a una de las versiones m\u00e1s paradigm\u00e1ticas, audaces y vertiginosas que ha conocido la tristemente c\u00e9lebre \u00abdoctrina del shock\u00bb neoliberal? <\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">Hace poco m\u00e1s de seis meses, el balance del centenario de la Revoluci\u00f3n de Octubre del 17 en nuestro pa\u00eds no pudo ser, en mi opini\u00f3n, m\u00e1s pobre y desalentador. Sobre todo si pensamos en las posibilidades que atesora la discusi\u00f3n sobre el pasado en la esfera p\u00fablica, en espacios sociales y c\u00edvicos, m\u00e1s all\u00e1 de los a menudo esot\u00e9ricos, cerrados y elitistas c\u00edrculos de la historiograf\u00eda profesional. Con todo, en aquella ocasi\u00f3n la escas\u00edsima atenci\u00f3n que el asunto mereci\u00f3 en los medios acad\u00e9micos, contrast\u00f3 con la reiterada presencia, casi siempre en forma de rese\u00f1a pseudo-intelectual \/ reflexi\u00f3n moral, que el acontecimiento tuvo en los suplementos culturales de las grandes corporaciones productoras de opini\u00f3n \u2014Prisa, Vocento, Planeta, Unidad Editorial\u2014 (inter\u00e9s evanescente y casi siempre profundamente condenatorio). Lamentable y significativamente la revoluci\u00f3n es un tema que ni est\u00e1 ni se le espera en el orden del d\u00eda del mundo intelectual. M\u00e1s all\u00e1 de alg\u00fan espor\u00e1dico ciclo de conferencias, encuentro o debate al hilo de la presentaci\u00f3n de alg\u00fan encomiable texto de s\u00edntesis \u2014sirva como ejemplo <i>La venganza de los siervos<\/i> de Juli\u00e1n Casanova\u2014, el centenario de 1917 pas\u00f3 cuasi desapercibido para la mayor parte de la historiograf\u00eda espa\u00f1ola, tal como se pone de manifiesto si se observa que ninguna de las revistas \u00abtop\u00bb del gremio de los contemporaneistas espa\u00f1oles \u2014<i>Ayer<\/i>, <i>Historia Social<\/i>, <i>Pasado y Memoria<\/i>, <i>Cuadernos de Historia Contempor\u00e1nea<\/i> o <i>Hispania Nova<\/i>, por citar algunas\u2014, dedicaron monogr\u00e1fico alguno a la rememoraci\u00f3n del hecho hist\u00f3rico m\u00e1s trascendente del pasado siglo. Precisamente por ello, en este paup\u00e9rrimo contexto, obras corales, poli\u00e9dricas y complejas como <i>1917. La revoluci\u00f3n rusa cien a\u00f1os despu\u00e9s<\/i>, coordinada por Juan Andrade y Fernando Hern\u00e1ndez y editada por Akal, resultaron tan reconfortantes como imprescindibles e impagables.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 \u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">Es de esperar que el aniversario del Mayo del 68 lleve un camino muy semejante al del centenario sovi\u00e9tico; malicio que seguramente peor, pues habr\u00e1 mayor espacio para el espect\u00e1culo medi\u00e1tico, para la an\u00e9cdota escabrosa y burlona, incluso para la mercadotecnia y el mercadeo de todo tipo de <i>gadgets<\/i> conmemorativos \u2014sin duda el descaro, la verborragia antiautoriaria, el sexo, las drogas y el rocanrol, los adoquines y la playa, venden mucho m\u00e1s que la Varsoviana o los soviets\u2014. En todo caso, me interesa resaltar aqu\u00ed los aspectos comunes de ambas \u00abconmemoraciones\u00bb y en particular, las miradas que se han ido proyectando sobre ambos hechos merced a las reflexiones, publicaciones y reportajes que han venido pululando en la esfera medi\u00e1tica, sea en soporte impreso, audiovisual o digital. Al respecto, estimo que existen tres relatos, como se dice ahora, o tres perspectivas de an\u00e1lisis que aqu\u00ed presento en orden de menor a mayor asiduidad y aquiescencia:<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">*Muy poco (o nada) queda del viejo relato laudatorio, panegirista, \u00e9pico de la revoluci\u00f3n y, mucho menos, para el caso de las revoluciones rusas, del r\u00e9gimen surgido de ella.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">*Queda algo m\u00e1s, <i>non troppo<\/i>, de los \u00abecos nost\u00e1lgicos y \u00e9picos\u00bb del relato de aquellos acontecimientos, especialmente en su fase instituyente, que, con matices, tienden a presentarse como fruto de un colosal <i>\u00e9lan<\/i> emancipador que qued\u00f3 malogrado y truncado enseguida por la traici\u00f3n de algunos de sus actores, por la incapacidad de los mismos o por circunstancias y factores externos.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">*El m\u00e1s abundante y prolijo es el viejo relato negro y moralizante, lineal y presentista, que ve tanto en el 17 como en el 68 la materializaci\u00f3n de un \u00abproyecto\u00bb avieso, brutal, totalitario \/ enloquecido y primitivo llevado a cabo por dirigentes fanatizados \/ j\u00f3venes malcriados. La sustancia de esta tesis pol\u00edtica, con distintos grados y tonalidades que van del menosprecio a la caricatura pasando por la denigraci\u00f3n, es la que permea el contenido de un buen n\u00famero de los textos, aunque con frecuencia recurran al artificio acad\u00e9mico de las fuentes y bibliograf\u00eda. Se trata de una visi\u00f3n absolutamente dominante hoy en los espacios de saber-poder cient\u00edfico social hasta llegar a convertirse en una posici\u00f3n intelectual c\u00f3moda y confortable. Como digo, hay desafecci\u00f3n y distanciamiento condenatorio en diferentes grados: entre la caricatura soez, de la mano de tot\u00f3logos reconvertidos como Gabriel Albiac,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>al menoscabo, m\u00e1s sofisticado, fino, elegante y elitista, de los Mu\u00f1oz Molina hay un trecho. En ese espacio juegan sus cartas la mayor\u00eda de los historiadores de oficio situados en su ol\u00edmpico \u00abconfort historiogr\u00e1fico\u00bb, que con gran acierto ha catalogado el joven profesor extreme\u00f1o Juan Andrade. <\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">Y es que ning\u00fan acontecimiento hist\u00f3rico habla por s\u00ed mismo. Las revoluciones tampoco. La revoluci\u00f3n de febrero del 17, la toma del poder por los bolcheviques, la ocupaci\u00f3n de la Sorbona o el estallido del movimiento huelgu\u00edstico de 1968 en toda Francia&#8230;, tuvieron lugar, s\u00ed, pero de formas muy poco coincidentes seg\u00fan quien los relat\u00f3 o tuvo capacidad de contarlos. Podr\u00edamos decir, que los acontecimientos cobran significaciones distintas en funci\u00f3n de la comunidad hermen\u00e9utica a la que pertenezcamos (las de los y las historiadoras \u2014n\u00f3tese el plural\u2014 son unas m\u00e1s entre las muchas que existen). El n\u00f3dulo de trabajo de la memoria y de la Historia \u2014que no deja de ser una forma espec\u00edfica y especial de memoria\u2014 es dotar de significado (resignificar), una y otra vez, los hechos del pasado. Alguien ha dicho con raz\u00f3n que la funci\u00f3n de la memoria y de la Historia es \u00abcargar de anacron\u00eda el pasado que nos apela\u00bb (o sea: interpretarlo).<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">Aun en el absurdo supuesto de que s\u00f3lo hubiera habido \u00abun\u00bb Octubre de 1917 o \u00abun\u00bb Mayo del 68&#8230;, no tendr\u00edamos acceso a \u00e9l sino a trav\u00e9s de una mirada actualizada, es decir, determinada por el presente. S\u00f3lo podemos evocarlo desde los <i>topoi<\/i> culturales que lo convierten en un momento hist\u00f3rico, siempre complejo, contradictorio, conflictivo, imprevisible, imprevisto. De ah\u00ed mi pleno acuerdo con quienes afirman que, en la historiograf\u00eda, la neutralidad y la asepsia son imposibles, adem\u00e1s de impensables e indeseables, y con quienes sostienen que el pasado, en verdad, no ha pasado y que su rememoraci\u00f3n (u olvido) contribuye inexorablemente a la construcci\u00f3n del presente. <\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">Si los acontecimientos viven es porque se recuerdan y si se recuerdan es porque su referente persiste con una funci\u00f3n m\u00e1s o menos relevante para el presente de una comunidad. As\u00ed que no solo no es casual sino que es extraordinariamente sintom\u00e1tico que Octubre del 17 o Mayo del 68, como paradigmas del imaginario revolucionario, no est\u00e9n, precisamente, en la agenda del pensamiento, del quehacer intelectual ni de la \u00e9tica pol\u00edtica. Jorge Alem\u00e1n habla de que vivimos un momento de \u00abduelo\u00bb del concepto revoluci\u00f3n \u2014hasta el punto de que \u00abes m\u00e1s f\u00e1cil hoy pensar e imaginar el fin del mundo que el del capitalismo\u00bb\u2026, que es, justamente, la causa de su m\u00e1s que probado malestar\u2014.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">Como se ha dicho, de la mano del proyecto civilizatorio del capitalismo neoliberal, desde la primera mitad de los 70 y de forma acusada desde1989, la crisis mundial del socialismo y sus representaciones es palpable en la cultura pol\u00edtica de todo el mundo occidental. Espa\u00f1a no ha sido una excepci\u00f3n a la regla. La construcci\u00f3n de un pensamiento \u00fanico, de una cultura hegem\u00f3nica \u2014de una aut\u00e9ntica \u00abestructura del sentir\u00bb\u2014 que me permito calificar como <i>cultura pol\u00edtica de la moderaci\u00f3n<\/i><b> <\/b>\u2014inspirada en valores como el consenso (o m\u00e1s bien asenso), la modernizaci\u00f3n, el consumo y la democracia de protocolo de muy baja intensidad\u2014, ha conseguido dos \u00ablogros o triunfos\u00bb incontestables. <\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">El primero ha consistido en arrebatar el discurso y la referencia revolucionaria a las organizaciones de izquierda. La izquierda, llam\u00e9mosla cl\u00e1sica, ha ido negando, perdiendo, abandonando, relegando, suavizando sus referentes revolucionarios \u2014eso y no otra cosa hicieron el PSOE y el PCE durante la Transici\u00f3n espa\u00f1ola cuando, simb\u00f3licamente, renunciaron, respectivamente, al marxismo y al leninismo\u2014. Lo peor es que la p\u00e9rdida de referentes ha devenido en el desenvolvimiento de pr\u00e1cticas y culturas pol\u00edticas que han ido desliz\u00e1ndose desde el reformismo al gradualismo, desembocando ora en la integraci\u00f3n y aceptaci\u00f3n plena del <i>estatu quo<\/i>, ora en una creciente dislocaci\u00f3n de la praxis pol\u00edtica. La revoluci\u00f3n se ha quedado sin mentores, sin conciencia y sin organizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">El segundo es de mayor calado si cabe, porque, adem\u00e1s, ha ido de la mano del anterior. Ha consistido en incrustar una mentalidad social temerosa de los cambios, condescendiente, acomodaticia y consumista (que pasa, adem\u00e1s, por civilizada y democr\u00e1tica). El rechazo a la idea de revoluci\u00f3n (entendida como transformaci\u00f3n radical de la sociedad, estallido imprevisible de esperanza con violencia, \u00abasalto a los cielos\u00bb, \u00abvuelta a la tortilla\u00bb&#8230;) ha ido ganando terreno hasta el extremo de que es concebida como una suerte de pulsi\u00f3n antinatural, que va en contra de la naturaleza humana y de la Historia, del <i>homo oeconomicus <\/i> y del mercado \u2014sobre esto \u00faltimo siguen siendo muy recomendables las p\u00e1ginas de <i>La gran transformaci\u00f3n <\/i>del gran Karl Polanyi\u2014 como un peligro nocivo y t\u00f3xico. As\u00ed, la revoluci\u00f3n se ha rodeado de estereotipos negativos \u2014anacronismo, desconfianza, autoritarismo, desorden, violencia y destrucci\u00f3n, par\u00e1lisis y estancamiento, uniformizaci\u00f3n, adoctrinamiento, distop\u00eda indeseable&#8230;\u2014. Desnaturalizada y deshistorizada, devastada la posibilidad siquiera del sujeto colectivo en la era de la <i>psico-pol\u00edtica<\/i>, la revoluci\u00f3n se ha quedado sin sujeto: no tiene quien la escriba. <\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">Termino. Quiero creer, con todo, que la guerra no est\u00e1 perdida. Por eso sigo pensando que, en la actualidad y frente a una derecha neoliberal cada vez m\u00e1s asertiva y sin complejos, resulta m\u00e1s urgente que nunca repensar las revoluciones, a la luz del presente incierto y desolado en que vivimos, para seguir aprendiendo de ellas y alentar la construcci\u00f3n de narrativas alternativas y emancipatorias. Deber\u00edamos reconsiderar las revoluciones del siglo XX, en especial la del 17 y la del 68, como grandes laboratorios desde el que pensar la acci\u00f3n social y sus posibles bifurcaciones, donde, como nos recuerda el historiador Enzo Traverso, muchos de los caminos que ni siquiera llegaron a recorrerse en sus primeros pasos quiz\u00e1 no se hayan perdido para siempre. En la \u00abapuesta\u00bb por recuperar y recomponer ese <i>hilo rojo<\/i> de la historia que vincula la Revoluci\u00f3n Francesa, con la Comuna de Par\u00eds y con las que nos han venido ocupando en estas p\u00e1ginas, tanto los historiadores como los profesores de Historia tienen (tenemos) un papel importante que desempe\u00f1ar. Porque, como dec\u00eda el llorado poeta Galeano: <i>Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacer\u00eda seguir\u00e1n glorificando al cazador.<\/i><b> <\/b><\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243;][et_pb_divider _builder_version=\u00bb3.2.2&#8243; show_divider=\u00bboff\u00bb height=\u00bb5px\u00bb \/][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb3.2.2&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb background_color=\u00bb#000000&#8243; custom_padding=\u00bb20px|20px|20px|20px\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243;][et_pb_text admin_label=\u00bbText\u00bb _builder_version=\u00bb3.2.2&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb background_layout=\u00bbdark\u00bb]<\/p>\n<h1>Pensar las revoluciones: actividades propuestas<\/h1>\n<ul>\n<li>Historia Contempor\u00e1nea: identificaci\u00f3n de alusiones y contextualizaci\u00f3n<\/li>\n<li>Filosof\u00eda: identificaci\u00f3n de ideas y contextualizaci\u00f3n<\/li>\n<li>Historia, Filosof\u00eda: elaboraci\u00f3n de una s\u00edntesis y\/o esquematizaci\u00f3n del contenido<\/li>\n<\/ul>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pensar las revoluciones desde el presente Pensar las revoluciones desde el presente Retazos de historia con memoria Juan Mainer Baqu\u00e9, profesor de Historia y miembro de Fedicaria _____________________________________________ &nbsp; &nbsp; &nbsp; ____________________________________________ \u201cMarx dijo que las revoluciones son la locomotora de la historia mundial. 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